El otro lado de la historia

We should be lovers...and that's a fact

22 marzo 2007

Just a dream

" Tomar el colectivo ya era costumbre, todos los días el mismo...todos los días LO MISMO. Estar en primer año de la facultad, estar en una ciudad desconocida y alejarse de todo lo que una vez conoció le había parecido mucho en un principio. Hoy, 4 meses después de haber puesto sus pertenencias en cajas y haberse ido de SU lugar ahí estaba ella, repasando los apuntes de introducción al pensamiento científico en un 152 camino a la facultad.
Había salido apurada esa mañana, ya era invierno, su época del año preferida...y no había llegado a arreglarse medianamente como hubiera querido. De todos modos esto no la afectaba, antes de irse de su ciudad y dirigirs hacia Buenos Aires había jurado y re jurado que NUNCA y por nada del mundo un "porteño" (( como siempre dijo despectivamente )) iba a poder tirarle los estándares abajo, por lo que cada vez que dejaba su departamento nunca iba pensando en cosas como encontrarse con al amor de su vida y mucho menos en un colectivo.
El colectivero estaba muy poco apurado para su gusto, como se nota que el no tenía que rendir nada de nada en menos de una hora. El colectivo se detenía con calma en cada parada, llegada la esquina de Santa Fe y Aráoz, Agustina levantó la vista, y ahí...más allá de todo lo que estaba pasando por su cabeza...sus ojos sintieron curiosidad por un chico que muy atolondradamente acababa de subir y ponía las monedas en la máquina. Estaba vestido de camisa, aunque parecía que ese no era el estilo que más le encajaba, tenía pelo negro, bien oscuro, lo suficientemente desprolijo y unos ojos achinados que de alguna forma la cautivaron. Pero NO! Como podía estar asi de distraída! Y menos a una hora de rendir el parcial...
La vida es un chiste, y el del momento fué que él fuera a sentarse justo al lado de ella.
Agustina respiró profundo y rogó que esto no le jugara una mala pasada, aunque no podía evitar observarlo cada tanto. Una de esas tantas veces sus miradas se cruzaron...ella lo examinó detenidamente, algo había. De golpe miró por la ventanilla y con una sonrisa atolondrada se dió cuenta que ya había llegado a la facultad. - Acá me bajo yo - Le dijo y agradeciendo a Dios no haberse pasado de parada bajó apurada, tan apurada que no se dió cuenta (o capaz si) que sus apuntes habían quedado sobre el asiento.
Cuando notó que sus papeles no estaban en sus manos era demasiado tarde, miró el 152 aleján dose y notó que "el chico del colectivo" miraba las hojas y gritaba su nombre por la ventanilla. - Muy tarde para pensar que hacer sobre eso - Pensó. Y subiendo la escaleras mientas repetía términos, leyes y teorías se perdió entre los miles de alumnos "